Katy estaba en la capital francesa dando un concierto y deleitó al personal interpretando su propia versión, en modo acústico, del exitazo del momento de Lady Gaga. ¿El resultado? Nada que ver con la original, salvo la letra, claro está…
Perry le da su toque personal lo que hace al tema mucho más dulce… Eso sí, a su público le encantó y no dejaron de aplaudirla durante un buen rato.


